La diferencia más importante entre los seres humanos y el resto de los animales radica, probablemente, en la capacidad de los primeros de realizar el pensamiento simbólico, que juega un papel esencial en casi todos los aspectos de nuestras vidas cotidianas, ya que nos posibilita el manejo de una amplia gama de representaciones simbólicas. Piénsese que los signos transmitidos por la naturaleza no son emitidos intencionalmente pero los emitidos por los individuos sí lo son y los signos compartidos por la comunidad además de ser convencionales tienen, también, carácter intencional. Esta singular aptitud permite no sólo transmitir información de una generación a otra, sino desarrollar una cultura y aprender sin necesidad de la experiencia directa de la realidad. De ahí que la relevancia de los repertorios simbólicos sea un tema digno de objeto de estudio. Por esta razón nos sentimos motivados en escribir un artículo titulado: Dos modelos feministas de mujer: la industriosa y esforzada Rosie ‘la remachadora’ y la sufriente y excéntrica Frida Kahlo que ha sido publicado en el vol., 3, nº 6 (2015) de la revista RedFame (International Journal of Social Science Studies).
El artículo, en inglés, puede ser consultado y descargado en la página web de la referida revista: http://redfame.com/journal/index.php/ijsss/article/view/1171/1134

artículo Marimar y yoEn este trabajo, realizamos una breve introducción de las diferentes perspectivas epistemológicas que se han ocupado del simbolismo en el arte como las corrientes hermenéuticas derivadas de la filosofía de las ‘formas simbólicas’ de Ernst Cassirer (el sistema simbólico parece ser la marca distintiva del ser humano) y de otros autores como Hans G. Gadamer (1991) con su trabajo “La Actualidad de lo Bello”. Patricia Carolina Montero Pachano (2005) en su artículo titulado: “Cassirer y Gadamer: El arte como símbolo” afirmaba:
“Al abordar el simbolismo en el arte, Gadamer nos remite al significado original del término símbolo: «tablilla del recuerdo», refiriéndose a aquel trozo de tablilla que -luego de ser dividida en dos partes- el anfitrión le obsequiaba a su huésped a fin de reconocerse con el paso de los años mediante la unión de sus piezas. Dicha tablilla era denominada tessera hospitalis, o testigo de la hospitalidad, y constituye para el autor una suerte de pasaporte en la época antigua en virtud de que propicia el reconocimiento de viejas amistades. La tessera hospitalis es un resto de una vida vivida en otro tiempo, y atestigua con su existencia aquello a lo que se refiere, es decir, deja que el pasado se vuelva presente y se reconozca como válido”.
En consecuencia con la visión de estos autores concluye la autora:
“La obra de arte permanece vigente en nuestro presente, siglos después de su concepción, y promete trascender mucho más allá del tiempo en que ya seamos olvido. Es símbolo por cuanto es referencia y testigo de la expresión creadora del hombre. Como las almas divididas en el mito que Platón adjudica a Aristófanes, el artista busca y encuentra su símbolo indefinidamente”.
Nos ocupamos, muy brevemente, de la visión del prestigioso círculo de Eranos (Suiza) fundado bajo la inspiración de C.G. Jung que posee una amplia trayectoria que abarca desde 1933 hasta 1988. Sus principales autores (M Eliade, G. Durand) inciden en descubrir que, tras nuestra conciencia colectiva vigente, existe un sustrato o trasfondo arquetípico, mítico y simbólico. Citamos, también, a las corrientes irracionalistas, principalmente F. Nietzsche para quien el simbolismo y la metáfora, en particular, son el instrumento idóneo no sólo para la captación de la realidad sino para precisar y realzar sus aspectos auténticos y vitales.
Desde la perspectiva de la semiótica nos referimos a las diferentes contribuciones realizadas por Ch. S. Peirce que, en contraposición con Saussure que estudió el signo lingüístico, se planteó la relación del hombre con el mundo: una filosofía semiótica basada en las categorías universales de la percepción y la opinión de que aunque “todo pensamiento es signo” su significado es un nuevo signo creado en la mente de otra persona con un carácter equivalente al primero o más desarrollado. Peirce aporta que el signo es algo que está para alguien en lugar de otra cosa (aliquid stat pro aliquo). Este autor establece un modelo semiótico de comunicación (la denominada lógica triádica) en la que anticipa el concepto de meta-representación desarrollado por Sperber y Wilson. La concepción peirceana de la semiosis como complejo tejido de signos ilimitados en movimiento nos brindará las claves interpretativas para definir el proceso sígnico en la Web o red de redes en la que nos hemos basado como fuente para obtener nuestros ejemplos.

peirce

La teoría peirceana tuvo importantes continuadores entre los que se cuentan el filósofo norteamericano Charles Morris (1901-1979) para el cual el ser humano es fundamentalmente un ‘animal simbólico’ por esta razón Morris quería desarrollar una ciencia de los signos “sobre una base biológica y, específicamente, con el marco teórico de la ciencia del comportamiento”. Es importante aclarar que inicialmente la pragmática fue definida en el marco de la semiótica insertada en una tríada dividida en tres niveles: a) el nivel sintáctico (relación formal de los signos con su estructura gramatical); b) nivel semántico que establece relaciones de significado y c) el nivel pragmático que es la relación de los significantes con quienes utilizan los signos así como el uso de esos signos. Por tanto al vincular el significado con el uso, Morris, establece una gran diferencia con los lingüistas puros. El semiótico italiano Umberto Eco nos deja su importante contribución con la poética de la obra abierta como un mundo fundado en la ambigüedad, entendida siempre como ‘campo de probabilidad’.

Como método de investigación hemos utilizado la Teoría de la Relevancia de Sperber y Wilson (1986, 1995) y nos hemos centrado en el lenguaje icónico-verbal como una forma muy viva de comunicación de carácter multimodal que posee, además, naturaleza ecoica, si ésta conlleva carácter emocional y persuasivo. Desde la pragmática-cognitiva y la antropología se hace evidente que no existe un solo modo de comunicación. El lenguaje no es la única forma de transmitir un mensaje. La comunicación es, esencialmente, multimodal. Dan Sperber concibe el simbolismo como un proceso cognitivo y no semiológico. Considera, también, que la mente del ser humano está dotada, entre otros muchos,  de un módulo conceptual y de otro simbólico.

Para ello hemos centrado nuestra atención en dos arquetipos de mujer que han sido capaces de originar representaciones ecofánicas diversas ajenas a sus propios espacios locativo-temporales en los que surgieron.
De una parte, un póster con uno de los rostros más reconocidos de la propaganda de EE UU: Rosie Will Monroe reclamando el esfuerzo laboral femenino para ganar la guerra con el emotivo eslogan “We can do it” encarnado en la ilustración que The Westinghouse Power Company encomendó al artista J. Howard Miller para subir la moral de sus trabajadores. El poder ecoico de estas imágenes de remembranza es tan poderoso que aun hoy provocan representaciones poéticas y artísticas como la de la figura inferior realizada por Tamas Gaspar y colocada en la web de deviantART (abreviado dA ) que es un sitio web que aglutina a una comunidad internacional de artistas en la red.

rosie diviantartAportamos y analizamos algunas de sus ecofanías producidas como reescrituras testimoniales del papel representado durante la Segunda Guerra Mundial, como valedora del papel de la mujer como valiente soldado en el frente, como heróica defensoa de los derechos de las minorias, como audaz reivindicadora de los derechos de las mujeres.Mostramos, también, una ecofania disidente o no afín (un anuncio publicitario de la firma Swiffer Bissell) en la que se reivindica el papel tradicional de la mujer hogareña cuyo mayor objetivo es usar la aspiradora de la marca para mantener su hogar impoluto que originó cierta polémica.

De otra, la de una mujer cuya carrera fue eclipsada parcialmente por la fama de su esposo, el muralista Diego Rivera y, pese a ello, Frida Kahlo llegó a ser famosa por su obra pictórica construida como un “yo sufriente” autobiográfico (ecoicidad egotística) y, por su polémica y estrambótica biografía, se convirtió, años más tarde de su muerte, en un icono del arte, de la revolución y del feminismo. En este caso presentamos ecofanías que nos muestran la vida de Frida convertida en arte, su tortuosa relación con Diego Rivera, la superación de una mujer capaz de levantarse por sí misma, la conversión de lo personal en político, su mutación en icono del arte Pop y en icono del feminismo esforzado y valeroso.Por esta razón su personalísima obra tiene en la actualidad una repercusión ecoica que alcanza no sólo a la obra de arte sino que estas nuevas representaciones públicas llegan a poseer un sentido antropológico profundo reflejado en el cine, en portadas de revistas como Vogue, en la publicidad feminista y consumista e incluso en el uso del tatuaje.

Finalmente, la pintora surcoreana Maria Kilcha Kane realiza una fusión de ambas en su obra titulada “Frida the Riveter” en la que consigue que Frida aparezca como más poderosa y autosuficiente.

rosie y fridangayuku

frida como ecofanía de rockwell