El congreso tuvo lugar en Madrid en octubre de 2014. Estuvo organizado, conjuntamente, por las asociaciones culturales Besarilia, Mentenebre y el Museo Nacional del Romanticismo en colaboración con el Departamento de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid, el Instituto Universitario de Estudios de Género y el Grupo Koré de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid. Fue planteado con carácter multidisciplinar, ya que abarcó, dentro del marco de los estudios culturales, todo el sustrato académico de la denominada “Cultura Gótica Urbana” y sus fuentes de inspiración en la literatura Gótica y del Romanticismo. Varias universidades otorgaron créditos de libre configuración a los estudiantes inscritos: Universidad Complutense de Madrid | Universidad Rey Juan Carlos | Universidad Carlos III de Madrid | UNED | Universidad Autónoma de Madrid.

Las comunicaciones y ponencias que fueron seleccionadas por el comité académico pueden verse en la siguiente página Web: http://www.besarilia.org/comunicaciones-seleccionadas-para-el-ii-congreso-de-arte-literatura-y-cultura-gotica-urbana/

vicente gotico

Vicente Lopez Folgado y Manuel Balsera (Universidad de Córdoba)

La visión aterradora del mar como simbolismo gótico actual

RESUMEN
El mar, medio por naturaleza contrario al hombre, es portador de fantasmas, generador de terrores, fuente de inspiraciones diversas, símbolo del infinito y de la omnipotencia. Los marinos de todas las épocas, propensos a temores supersticiosos, han llenado las profundidades marinas de seres terribles y maravillosos de toda laya. Si cabe, más temibles aún, en cuanto que las regiones abisales, que se suponen habitan, son casi del todo ignotas y misteriosas.
El mar con la violencia de sus olas y tempestades destruye las naves que lo surcan y es temido por los marineros, cobrando su impuesto en vidas humanas. Sin duda, el mar se ha considerado como ser vivo, como un asesino en potencia. Lo captó muy bien el poeta irlandés Yeats (1916) en el verso “la asesina inocencia del mar”. Los antiguos vikingos que lo temían, por sobrevivir a sus largas travesías, lo glosan en las sagas y la poesía de los escaldos, haciendo metáforas o kenningar para no nombrarlo directamente, como señala J. L. Borges (1978). Pero es E. Allan Poe quien mejor dibujó el remolino gigante con perfiles de horror en “Descenso al Maelström” cercano a la costa noruega. “El ruido del remolino apenas es comparable al de las más atronadoras y temibles cataratas…”.
Vera Moya (2011) establece una categorización de los miedos durante la navegación de acuerdo con tres parámetros principales ligados a la especulación, a la fantasía o a los espejismos. A ellas nos referiremos.
Señalamos en la intervención la realización de imágenes simbólicas (pinturas, viñetas, dibujos, tatuajes actuales) de las distintas bestias marinas que pueblan sus abismos y que son objeto de miedos y terrores solo posibles en los peores sueños: el pulpo o kraken, las sirenas y la serpiente marina dan sustancia a un mito que no se queda inamovible, sino que siguen dando pábulo a hechos y creencias de seres bajo las aguas. En las actuales modas urbanas del tatuaje, entendido como arte, vienen reflejados esos monstruos como parte de una estética visual gótica.

ojos multiples1.  Jean Delumeau en su libro “El miedo en Occidente (siglos XIV-XVIII). Una ciudad sitiada” afirmaba que los temores cambian según el tiempo y los lugares en relación con las amenazas que abruman a la gente. Pongamos como ejemplo el discurso del miedo al mar proceloso promovido durante centurias por la cultura dirigente con fines interesados, especialmente por los grandes poderes políticos (en su lucha y supremacía por la carrera de Indias), y por el clero (creando espejismos de fe que actuaban como brújulas morales). Infundir tales miedos se entiende como una actitud de dependencia esencial del hombre con respecto a un poder al que considera trascendente. Si de una parte, los temores generales de la mayor parte de la población se concentraban en el miedo:  al mar, a los territorios desconocidos, a la noche, a los aparecidos o a las alimañas, desde otra orilla interesada, conformada por la cultura dirigente, los miedos que la conturbaban estuvieron expresados por el temor a la ‘otredad’, más en relación con los oscuros mecanismos del poder espiritual y terrestre. Son muchas las recopilaciones, de diferentes autores, que se han hecho sobre el mar como espacio terrorífico. Entre ellas destacamos, por su rigor, la realizada y dirigida por Alain Corbin y Hélène Richard titulada “El mar, terror y fascinación” [catálogo de la exposición Bibliothèque nationale de France] publicada en el año 2005 por Paidós (Barcelona).

La historia de la navegación es la lucha del hombre por vencer a un mar desconocido, un territorio regido por dioses coléricos y un medio poblado por seres quiméricos: sirenas, tritones, nereidas y serpientes marinas. Estas últimas constituyen una alegoría de la muerte debido a su poder destructor (animalia mortífera). Pío Baroja en su obra “Las inquietudes de Shanti Andía” (1911) coincidía con el pintor inglés Walter Crane (1892) “Los caballos de Neptuno” cuando representaba a las olas como impetuosos corceles guiados por las manos del dios. El mar es un lugar de conocimiento porque ha sido contemplado, narrado y representado como un universo de terribles peligros cuya manifestación primigenia es hacer ver a los simples mortales su desafección con el medio. El mar es un lugar de tránsito que no puede alojar vida sedentaria. Los hombres iban y venían por el océano sufriendo sus embates y sus cóleras hacia los destinos inciertos que le marcaban los treinta y dos rumbos de la Rosa de los Vientos.

walter crane2. Hablamos de símbolos góticos. Los fenómenos simbólicos universales no tienen dos interpretaciones contradictorias, una constante y universal y otra variable y propia de cada sociedad, sino que tienen una estructura focal universal y un campo de evocación variable. El mar es considerado, a través de los tiempos y las culturas, como un símbolo histórico y transcultural de la ‘hostilidad divina’. Apelamos aquí a la visión antropológica de Dan Sperber, en muchas de sus publicaciones, sobre todo Explaining Culture, Blackwell, 1996 y, también, en El simbolismo en general, Ed. Anthropos, Barcelona, 1988: 171) en el que el autor afirma: “No hay significación en los mitos universales, sino grosso modo, una focalización universal, un campo de evocación cultural y una evocación universal”.

Vera Moya Sordo establece en el capítulo IV de su tesis doctoral (2011) una categorización de los miedos durante la navegación de acuerdo con tres parámetros principales ligados a la especulación, a la fantasía o a los espejismos, por eso distingue: (a) el miedo como un fenómeno o amenaza exterior de carácter inmediato o próximo (b) los miedos repentinos y (c) los miedos reflexivos en relación con algo que está por venir.

En el grupo de los primeros incluye situaciones como el temor a la inmensidad misma del mar, un fenómeno que puede incluso experimentarse desde tierra cuando, por ejemplo se produce la bioluminiscencia o luz viviente originada por determinadas algas que hacen que las aguas brillen en la oscuridad (noctiluca scintillans ) o cuando una ola gigante arrasaba, incontenible, las poblaciones costeras. Sobrecogían los fuegos de san Telmo fenómeno conocido desde la antigüedad  que navegantes como Cristóbal Colón junto con Magallanes y Juan Sebastián El Cano se encontraron en su camino. El océano era una terrible amenaza representada por los piratas y corsarios o por las naves enemigas cuyas velas aparecían en el horizonte. Un desierto acuoso en movimiento donde las averías de la embarcación, las naves sobrecargadas o mal lastradas así como el mal pilotaje podían acarrear consecuencias espantosas. Las tormentas y huracanes eran otro motivo de gran preocupación sobre todo porque traían consigo la aparición de la oscuridad súbita que hace perder todas las referencias. El barco es concebido como una cárcel repleta de intensas pasiones : el miedo a la autoridad del mando y a sus terribles castigos y, desde la perspectiva inversa, el miedo a las sublevaciones y motines. Espantaba la posibilidad de naufragio en todas sus variantes (en mar abierto, contra los arrecifes, la posibilidad de hundimiento con grandes sufrimientos).
En segundo lugar, la autora, se refiere a los miedos repentinos de los que pone como señeros ejemplos: la calma chicha,  permanecer a la deriva, el padecimiento y sufrimiento físico sin la posibilidad de recibir ayuda eficiente, al ataque de seres marinos, la aparición y presencia de naves extrañas y abandonadas, el surgimiento en la noche de fuerzas sobrehumanas,  perder el rumbo en un medio tan hostil, a tener una visibilidad nula o muy limitada, a los gritos que anunciaban peligro grave y próximo, a la posibilidad de morir ahogado, a llegar a tierras extrañas donde habitan tribus salvajes, asesinas y caníbales. Multitud de antologías literarias recogen de manera pormenorizada todos estos aspectos.
Finalmente se refiere a los miedos reflexivos, propios de la cavilación interiorizada de los individuos sobre algo que todavía no ha sucedido. Entre ellos señala cómo las personas se proveían antes de zarpar de testamentos, seguros de viaje y muchos de ellos imploraban el amparo divino. La posibilidad de no encontrar tierra ni retornar al hogar es un miedo reflexivo.

davy jones3. El Romanticismo histórico del XIX utilizó la letra impresa, la pintura y la imagen gráfica como medio de divulgación y de comunicación del nuevo lenguaje artístico. Todo ello se proyectó sobre una sociedad cada vez más interesada por la imagen visual. Se otorgará importancia, también, a la “viñeta” romántica por lo que tiene de unidad entre imagen y texto, así como a la integración y complementariedad entre ambos. Por esta razón, el movimiento gótico es icónico-verbal . La ilustración gótica, al igual que la cultura gótica, se inventa y se reinventa constantemente, incorporando elementos culturales globales. No obstante, queremos resaltar, aunque queda fuera del tema que queremos tratar centrado en la imagen y la palabra, cómo el afán gótico de misterio, a veces, se impregna de maravillosa música. Es el caso de la obra cuyo tema central está basado en el mar y en su mítico navegante, el «holandés errante», tal como vive en las creencias, leyendas y relatos de muchos pueblos marineros. En la actualidad, esta escalofriante ópera es una de las obras más representadas del extraordinario compositor romántico alemán Wilhelm Richard Wagner.

flying dutchman

El miedo –una de nuestras emociones básicas– es también una actitud colectiva que presenta una faceta de transversalidad histórica. El nuevo lenguaje artístico del Romanticismo hizo por primera vez una simbiosis entre la letra impresa, la pintura y la imagen gráfica como medio de divulgación y de comunicación. Desde su visión, intuitiva y creativa, ubicada en un espacio locativo-temporal propio de finales del siglo XVIII y principios del XIX, se persiguió transformar el instinto en arte y el inconsciente en saber y, de la misma forma, se mostró una interesante atracción y fascinación cognitiva por el mar, como una forma de manifestación ostensible del poder de la naturaleza con la que el ser humano debía de confrontar. López Folgado en su obra “Travases: ensayos de traducción y literatura comparada” deja meridianamente claro, al referirse a Poe lo siguiente: “La atracción casi magnética que ejerce Poe con sus relatos sobre los lectores, los de ayer y los de hoy, ha sido motivo de investigación: ¿cómo se han fraguado esas provocadas emociones de miedo irrefrenable? ¿de dónde surgen los resortes del miedo espeluznante en nuestra mente? ¿cómo se inocula la desesperación? ¿cómo se incita a la fantasía a recorrer mundos alucinantes?. Cuando leemos a Poe nos sentimos aislados del mundo, solos ante lo monstruoso y lo insospechado que yace muy dentro de nuestra psique y nos mostramos reacios a airear” (La fantasía de lo siniestro y lo enigmático en Edgar A. Poe:267)

poe maelstromEl protagonista romántico, es decir, la personalidad individual del marino se convirtió en la clave del mar literario. Con una idea muy propia de ‘rebelión’ manifestada, fundamentalmente, en la ‘insociabilidad’ como expresión de inconformismo, dio paso a un vigoroso uso de las terribles visiones de la mente del aventurero de mar, por lo que nos resulta fácil inferir que su código de moral y de conducta es circunstancial y cambiante y, en consecuencia, unipersonal y distinto del de los demás mortales.

El romanticismo, en su búsqueda de originalidad, exige la creación de mitos nuevos como el ‘monstruo’ de Shelley, los mitos del amor romántico (posibles e imposibles). El romanticismo supondrá un giro de tuerca a la perspectiva desoladora del mar medieval. Para el hombre romántico, hacerse a la mar reflejará la imagen de la individualidad, por la que el sujeto abandona la tierra estable con sus leyes que regularizan y masifican. Otra de las características secundarias del romanticismo europeo será el amor al misterio, a lo mágico, a lo sobrenatural o a lo grotesco. Este gusto por la fantasía constituye un sugerente asunto del que irradian numerosos aspectos: lo tenebroso, lo mágico, lo sobrenatural, las apariciones, los fantasmas y esqueletos (en nuestro caso the skull and bones piratas, los tatuajes, las osamentas representadas junto a las sirenas, etc.); lo diabólico, la brujería, lo lúgubre y lo misterioso.

El máximo representante de la primera etapa del Romanticismo inglés, Samuel T. Coleridge, contribuyó a crear una imagen literaria del mar, con el poema “The Rime of the Ancient Mariner : A poem of fall and redemption”. Coleridge presenta en su larga composición de 626 versos una visión gótica y onírica realzada por las magníficas ilustraciones realizadas por Gustave Doré en 1876 (mostrándonos la importancia y el papel desempeñado por la ilustración y la “viñeta” romántica) que pueden verse en http://www.artsycraftsy.com/dore_mariner.html.

ancient mariner

El poder del mar y el peligro siguen siendo hoy temas recurrentes de importantes exposiciones que inciden en la exploración de diferentes sensibilidades estéticas sobre el mar como la titulada The power of the sea celebrada en la Royal West of England Academy (RWA) en Bristol (2014) bajo el cuidado de su director Alison Bevan.

En esta muestra multidisciplinar se exhiben, algunos de los artistas tempranos ingleses de finales del siglo XVIII que quedaron fascinados por el mar como George Morland, Francis Danby, John Brett y Walter Langley que enfatizan el romanticismo del mar a través de imágenes que pretenden retratar el enorme costo de vidas humanas de los naufragios y de sus secuelas. Joseph Mallord William Turner, uno de los grandes maestros de la pintura paisajista británica y un romántico precursor del impresionismo, se centra en la interpretación de la furia elemental violenta y desenfrenada de los temporales marinos.

the power of the seaExpresar el lado oscuro con pinturas, diseños de joyería y tatuajes góticos.

La llamada subcultura gótica es la que toma nota de la preocupación por la muerte como la escenificada de manera artística en la representación que hizo John Everett Millais de Ofelia flotando entre los juncos, tan etérea e impalpable, tan hermosa y tan cadáver. A pesar de que lo terrorífico y lo macabro siempre están presentes en la perspectiva gótica por la tendencia que ésta muestra en concentrarse en los aspectos más oscuros de la psique humana y porque aboga, en consecuencia, por manipular la propia apariencia personal no como un objetivo fundamentalmente estético, que también, sino como una forma de incluir la crítica social (la estética fúnebre como forma de protesta), el simbolismo y los elementos culturales que le son afines. Incluyendo la opción por la estética minoritaria de los bordes y la reivindicación del cuerpo como territorio radical.

Jasmine Becket-Griffith (aka Strangeling) es una joven artista independiente nacida en 1979 que se ha ido especializando en el mundo de las hadas, de la fantasía y en los trabajos gráficos y artísticos propios de la estética gótica. Cadenas de tiendas alternativas utilizan sus ilustraciones en sus líneas de ropa o accesorios. Jasmine tiene su residencia actual en Celebration (Florida). También escribe libros como “Gothic Art Now. Ilustración gótica contemporánea” en colaboración con Gerald Brom, artista y escritor norteamericano conocido profesionalmente como Brom, publicado en España en 2009 por la Ed. Gustavo Gili. Lo gótico en sus trabajos se refiere, por tanto, a una estética inquietante que comenzó con los prerrafaelitas y se caracteriza por su gusto por lo romántico y lo trágico.

grifith y kraken tattoo